Letra pequeña de las cloacsulas.

 

Serie palabrajes, paisajes de palabras. No son palabrejas.

¿Qué nos queda por escuchar? ¿Hasta cuándo nos van a considerar menores de edad?

 

Serie palabrajes, paisajes de palabras. No son palabrejas.

 

Lo que uno siente cuando el tirano nos dice a la cara que su interés es la «euro-visión» … Y no pasa nada.

 

Serie palabrajes, paisajes de palabras. No son palabrejas.

 

Pasarse por el forro la dignidad de ser ciudadano.

 

Serie palabrajes, paisajes de palabras. No son palabrejas.

 

Reconocida marca de potaje, compuesto de santos, abalorios y pedrería fina, que se fragua recorriendo la piel de toro en un peyó.

 

Serie palabrajes, paisajes de palabras. No son palabrejas.

 

 

 

El 97 % de quienes visitan Costa Rica en vacaciones recomiendan la experiencia dentro de sus círculos de relaciones. No hay acción de marketing que iguale el poder de la recomendación genuina de un amigo o familiar.

Esta cifra nos habla de un fenómeno que pide ser revelado, ser des-cifrado: ¿por qué quienes les visitan recomiendan el país con tanta convicción?

Las investigaciones que hemos conducido para el ICT desde 2018 nos ofrecen una respuesta clara: recomiendan porque son visitantes agradecidos, no sólo satisfechos. Y ese agradecimiento nace de lo que viven mientras están en su país, cuando están entre ustedes.

A este tipo de turistas agradecidos les llamamos cariñosamente “los quetzales”.

Durante su estancia en Costa Rica, los quetzales descubren una sociedad valiosa, que honra la naturaleza en su territorio y, además, potencia el bienestar humano de sus ciudadanos. Es una sorpresa positiva que va más allá de lo esperado, y por eso despierta en ellos el deseo de corresponder, de devolver de algún modo el beneficio recibido.

El modo más sencillo y natural es compartir con su gente el tesoro que han descubierto. Por eso el 97% recomiendan.

Los quetzales experimentan en Costa Rica una atmósfera amigable perfumada de belleza natural y de un arte de vivir que pone en el centro las relaciones humanas. Sienten la acogida cálida del tico, no por ser turistas, sino por ser personas.

 

“El sentimiento de pura vida es una conexión emocional con el entorno, no son solamente dos palabras que aparezcan en souvenirs, es un sentimiento y la gente de Costa Rica tiene la felicidad en su vida, y la comparten contigo. Y eso el país te lo da gratis”.

 

Al igual que se protegen las playas, los fondos marinos, las junglas o las especies animales, “pura vida” es un estado de ánimo que merece ser atendido, cuidado, protegido. Es patrimonio intangible.

Por su relevancia en la calidad que imprime al encuentro entre los ticos y los quetzales, es un activo de primera magnitud. Deja huella. Una huella singular y memorable. Algo al alcance de muy pocos lugares en el mundo.

Por eso, hablar de Costa Rica como “destino turístico” se nos queda chico, como decimos en España. Costa Rica es un lugar de culto que atrae la atención de un tipo de visitante que comparte unos valores éticos y una visión del mundo acordes con lo que ustedes son: esa magnífica rareza contemporánea que honra la naturaleza en su territorio y, además, potencia el bienestar de su gente.

Si hoy los visitantes pueden disfrutar de la belleza que trenzan lo natural y lo humano es porque las generaciones precedentes tomaron decisiones de vanguardia, visionarias y valientes, que han ido cristalizando en esta sociedad valiosa que invita a ser descubierta.

Cuando los quetzales navegan junto a las ballenas, cuando escuchan la música de la jungla al amanecer, o cuando contemplan lo que la vista abarca desde una cumbre …  además de experimentar una vivencia única, una conexión profunda con su propio ser, hay lugar para que arraigue en ellos un pensamiento que es patrimonio de todos ustedes: “yo puedo vivir esto que estoy viviendo gracias a los ticos”.

Este es el pacto de Amor del quetzal con Costa Rica, que deja de ser sólo un lugar de vacaciones para convertirse en una vivencia transformadora, que despierta gratitud.

Las próximas décadas verán crecer el interés hacia la grandeza singular de su pequeño gran país, porque crecerá también la necesidad de una relación más honesta con el planeta y la humanidad.

Y en tiempos de inteligencia artificial aún será más valioso el ¡Pura Vida!

Con la confianza de que nuestros nietos puedan seguir brindando por otros 70 años dejando huella en el futuro, reciban un inmenso gracias por todo lo que aprendemos de ustedes.

 

Pepa Barral y Luis Miguel Barral

Twomuch Research Studio

 

 

Cuando quien gobierna te hiela la sangre.

 

Serie palabrajes, paisajes de palabras. No son palabrejas.

 

Podrás razonar sólo cuando Yo te selle la cartilla. No aspires a más.

 

Serie palabrajes, paisajes de palabras. No son palabrejas

(PD: No te dejes apagar. Brillar es innegociable).

 

Músico insigne que dirige la O.A.E. en mi querida Badajoz, sin saber dónde está la Oficina de Artes Escénicas, ni qué es, ni quien trabaja allí.

Sólo he cambiado la «o» por la «u». Nunca una letra dijo tanto.

 

Serie palabrajes, paisajes de palabras. No son palabrejas.

 

 

Fundación Ortega-Marañón. Madrid. 5 de octubre de 2024.

 

Muchas gracias a quienes organizan este encuentro por darme la oportunidad de tomar la palabra y dirigirme a un público tan exquisito y con quien comparto una suerte de hermandad.

Igual que los bares y tabernas memorables tienen parroquia -no clientela, sino parroquia-, estaréis conmigo en que nuestro querido Instituto se da aires de cofradía.

La cofradía es ese lugar donde se confraterniza, y de ahí que sus miembros se digan hermanos y hermanas. No de sangre, sino de devoción.

Yo creo que en cada uno de los hombres y mujeres que nos acercamos a la lumbre de Tramontana, se escucha un latido devoto que resuena con lo bello que tiene el mundo para nosotros. Somos, sí, abanderados de lo bello, y de sus inseparables hermanos, lo bueno y lo verdadero.

Ya que tengo la ocasión de dirigirme en fraternidad, quiero contar dos pequeñas historias sobre mi experiencia en el Instituto en torno al “avanzar o progresar”.

La primera es la experiencia de exfluir. De vivir en primera persona el drenaje de los modos de pensar que ya están gastados, de las ideas fatigadas de tanto ir y venir al trabajo. Fatigadas de tanto cumplir y poco excitar.

Comencé mi carrera profesional como investigador social en 1990 y en todo este tiempo he ido refinando la praxis de mi oficio, al que adoro. Quizás suene a hipérbole, pero dedicarte a la investigación social en el final del siglo XX y lo que llevamos de XXI, es como llamarte Brunelleschi y vivir en la Florencia del Quattrocento.

Un Obelix cayendo en la marmita.

¡Caray! es una época que lo tiene todo para gozar de este oficio “como un marrano en un charco”.

Pero como en todos los oficios, si sólo son oficios, llega esa época en la que prácticamente tocas de oído, cuando vas tan sobrado que la cosa se vuelve previsible y rutinaria.

Ahí estaba yo, en 2020, y quiso la Fortuna que se cruzara en mi camino el programa firmado por “un tal Antúnez”, que juntaba en la misma frase las palabras diseño, mensaje y narrativa.

Por esa puerta de la Narrativa con mayúsculas, como aprendí con José Luis, ingresé al Instituto. Y me encontré con la Teoría Práctica. Así, sin más, sin necesidad de “y”, mucho menos de “o”.

Así, dos sustantivos hermanados, “Teoría Práctica”, con vocación de verbo: la acción de pensar haciendo y hacer pensando.

Así, entendí la diferencia entre un oficio simplemente “oficiado” y un oficio profesado; cultivado en ese pensar haciendo y ese hacer pensando.

La bajamar se llevó las ideas gastadas y con la pleamar llegó lo fresco.

Sin duda, eso es avanzar.

La segunda historia tiene que ver con la fundación de un nuevo negocio, el 5 de enero de 2023, día señalado.

Ese día, tras más de tres años siguiendo a la estrella de Belén, salimos de la notaría -esa suerte de paritorio- con una escritura de constitución bajo el brazo y la inversión necesaria para poner en práctica una nueva empresa, hija de su tiempo. Hija de padres con linaje tramontano.

Nuestro proyecto es diseño; no quiere usar el diseño, quiere ser diseño. Y en nuestra cultura de marca diseño es el disfrute funcional de ética y estética.

Fijaos que salto. Antes de conocer el Instituto pensaba el diseño como “lo bonito, eso que hace que las cosas queden monas”. Ahora pienso el diseño desde el disfrute funcional de ética y estética.

Eso también es avanzar.

Y, como os digo, este salto cualitativo es gracias a lo que se vive y se aprende aquí, en esta cofradía, con estos cofrades.

Y de ahí mi agradecimiento a todas las personas que en ese tremendo golpe que fue 2020 tomasteis la decisión de dar un paso al frente y hacer lo que había que hacer.

El Instituto Tramontana encarna la célebre frase de Peter Drucker “donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente”. Y tanto.

Gracias Javier por esa cordura insensata que nos permite, hoy, celebrar el avance y el progreso.

Infinitas gracias, de corazón, que por supuesto es el que manda.

 

Luis Miguel Barral González