El otro día mi mujer ayudó a un hombre ciego a elegir su camisa, porque no sabía a ciencia cierta de qué color era. Él acudió a la app, y el algoritmo eligió a mi compañera para atenderle.

Él con su smartphone haciendo una videocall desde Rio de Janeiro. Ella recibiendo la llamada en Guadarrama (Madrid).

Fueron 30 segundos.

Los dos felices.

¡Magia!

La fantástica app se llama BeMyEyes

(El campo a desarrollar es impresionante).

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