Estado de putrefacción moral observado en quienes han sido elegidos para llevar el mando de la nave. Palabrajes, paisajes de palabras, no son palabrejas.  

Cuando lo anómalo se empaqueta como normal … y se le pone un lacito «hay-que-irse-acostumbrando». Ceuta, España, verano de 2026. Palabrajes, paisajes de palabras, no son palabrejas.

Nostalgia del amo. Actitud genuflexa. Ganas incontenibles de decir «yes, Sir». Palabrajes, paisajes de palabras, no son palabrejas.

Quien prostituye su exposición en los medios y pone su influencia al servicio del amo que nutre su pesebre. Palabrajes, paisajes de palabras, no son palabrejas.

Esa gente que da la vara, errequerre con el relato; y dale, duro, otra vez, venga, dalequetepego. Que lo de Ceuta en el verano de 2026 es una crisis migratoria, una tragedia humanitaria. Palabrajes, paisajes de palabras, no son palabrejas.  

Si te has topado con algún teocnólogo lo habrás reconocido inmediatamente. Miran la vida en cerosyunos; para ellos los usuarios son el peligro, el verdadero virus; hablan una lengua muy rara, el maquinés, una mezcla de siglas y palabras traídas directamente de un inglés técnico nada […]

Ceuta, verano de 2026. Lo que produce en la ciudadanía el indigno abandono de un tal Sánchez, el muñeco de la playlist.   Palabrajes, paisajes de palabras, no son palabrejas.

¡Vaya joya! ¿cierto?   Palabrajes, paisajes de palabras, no son palabrejas.  

Cuando huele a muerto en sede judicial.   Palabrajes, paisajes de palabras, no son palabrejas.  

Cegado de vanidad pisó la jabonera y se ostió con estrépito. Entre aquellos que contemplaron la escena hubo risitas nerviosas, incluso malévolas, de esas de «ahora vas y los cascas, jijijiji».   Palabrajes, paisajes de palabras, no son palabrejas.