“Pasar de la Seguridad Social a la Renta Básica Universal supondría pasar de la centralidad del trabajo a la centralidad del consumo. De la abundancia de un sistema donde todo el que aporte es bienvenido a la escasez de la lucha por una renta. De la autonomía de un sistema sostenido por todos los trabajadores, a la dependencia de una partida presupuestaria al albur de una decisión política. Del comunitarismo implícito en el tratamiento de la familia al individualismo de la relación uno a uno con el estado émula de la ética protestante.

España, la Europa mediterránea, no pueden pasar a ser una «república de consumidores» individualistas y rentistas que conocen la solidaridad solo desde el presupuesto y solo para connacionales. Esa sería una Europa patricia y nacionalista, atomizada y temerosa, desvinculada del pasado, inerme ante el futuro”.

La historia sigue en este magnífico artículo de Natalia Fernández publicado en el blog de los indianos. De lo mejor que he leído en 2016.

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