Jorge Wagensberg es uno de los autores que más me inspira.

Hoy quiero transcribiros un párrafo de su libro “La rebelión de las formas. O cómo perseverar cuando la incertidumbre aprieta“, por cierto, un título muy estimulante para los tiempos que corren ¿no os parece?

“Según la cosmología vigente, en el principio de los tiempos la materia del universo se desparramaba según una especie de sopa homogénea de quarks. Todo objeto actual tiene una evolución particular que arranca de aquella lejana fecha. Atendiendo a esta evolución, hemos destacado tres acontecimientos especialmente trascendentes. El primero es, desde luego, la creación de la materia. La nada se rebeló contra sí misma y así surgió, digamos, la materia inerte, una materia capaz de resistir algo de las fluctuaciones de la incertidumbre. Algunos miles de millones de años después, en un rincón del universo, un pedazo minúsculo de materia inerte se rebeló contra la incertidumbre y se complicó lo bastante como para modificar algunas de sus fluctuaciones y ganar así cierta independencia de su entorno. Así se asomó la materia viva a la existencia. Y hace poco más de un millón de años, una parte bien modesta de la materia viva protagonizó la tercera gran rebelión y se complicó aún más hasta lograr anticipar algo de la incertidumbre. Así emergió la materia culta capaz de producir conocimiento abstracto y capaz de preguntarse, por ejemplo, por la evolución de la materia.”

Al leer este párrafo me pregunto ¿qué hay en mí que me hace resistir? ¿qué hay en mí que me lleva a cambiar? ¿qué hay en mí que me permite anticipar la incertidumbre, innovando?

Y creo que estas preguntas son relevantes en cualquier organización para descubrir cómo conviven la materia inerte, la materia viva y la materia culta en toda su actividad. Las tres son necesarias para la supervivencia; cada una de las tres -la que resiste, la que cambia y la que anticipa innovando- en su dosis justa, en equilibrio con las otras dos compañeras.

Una organización con “sobrepeso” de resistencia tenderá a atrincherarse actuando a la defensiva. Si el sobrepeso es de cambio, tenderá a moverse sin rumbo claro, a derivar. Si el exceso es de innovación corre el riesgo de caer en el idealismo exploratorio. El equilibrio, en cambio, dota a la organización de la mayor supervivencia futura, aportando capacidades para navegar cualquier tipo de episodio nacido de la incertidumbre.

(Si crees que merece la pena, compártelo. Gracias)

3 Responses to Tres materias: lo inerte, lo vivo, lo culto.

  1. Me encanta, es un análisis clarísimo de las empresas y las fuerzas que determinan su comportamiento.
    Yo añadiria una cuarta fuerza es la materia inculta, presente en miles de empresas no tengo la osadía de indicar como se creó este tipo de materia, pero si tengo muy claro sus nefastos resultados en las empresas.

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